sitio personal - Fernando Fonseca
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DESDE AQUÍ LA LUZ
2008-04-06
Antes de alcanzar este lugar y este instante me vi en la necesidad de recorrer un larguísimo pasillo blanco repleto,a ambos lados, de puertas cerradas, de cuyas manillas colgaba un cartelito con la siguiente consigna: "no molestar". Aquí y ahora me ratifico: "Domi manere convenit felicibus" (conviene a los felices quedarse en casa).
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OTRAS VOCES, DISTINTAS PALABRAS, QUIETO...
2008-01-15
La otra noche me senté frente al ordenador, entré en un buscador y escribí "literatura del yo." Al instante apareció, a toda pantalla, la siguiente orden: "Fernando, no te muevas..."
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DESTINO FUGAZ PARA UN INOCENTE OLVIDADIZO
2007-12-28
Acabar hablando a través del ano. Las palabras impregnadas del consiguiente mal aliento. Pensar desde el oído turbio a partir de un sonido inseguro. No respirar. Acabar desde el mismo instante en que de un modo artificial se deje de respirar, por más que en vano intentemos hacerlo. Finalmente, superado el desorden momentáneo, ahí están el silencio y la claridad, acogiéndonos.
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LA PASIÓN SEGÚN FONSECA
2007-11-04
Vaya por delante mi absoluto desacuerdo con mis propios pensamientos. Quien me escuche no me reconocerá. Quien me lea me despreciará. Quien de mí se compadezca me tendrá decididamente enfrentado. Mi religión es el cinismo y mi patria la contradicción.
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NADA
2007-10-14
Nada. No digas nada. Si acaso un gesto permanente de gratitud con el que educar a tus hijos, avalar tus deudas, alimentar el fogón, apaciguar tus esperanzas... Nada. No mires nada. Si acaso los puntos fosforescentes del despertador en la oscuridad de tus sueños, avisándote al tajo, emputeciendo un nuevo despertar a la realidad, marcando las estaciones cotidianas de la pena que trae tu melancolía, dibujando el arranca/para, sí, el arranca/para de tu pereza... Nada. No busques nada. Si acaso la sombra blanca en el espejo de tu aseo, la música silenciosa de las lluvias de tu infancia, la moneda achatada y oxidada en los dobladillos de tu chaqueta, la fotografía gris y punteada de la Mama aquel único día que mostró su sonrisa... Nada. No hay nada que hacer... (Publicado en "Inmigración y diversidad cultural")
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LA HERMOSA MENTIRA DEL CABALLO VERDE
2007-09-30
Un caballo verde pasó desapercibido por los campos de Riba. Escuchad: en uno de mis sueños le dije a M. que en Riba la realidad se hace fantasía y allá cada cual. El paisaje destroza órdenes y facilita el imaginario. Resulta que donde vosotros veis montes, yo veo panzas perfiladas con formas de animal o efigies yacentes. Donde veis agua, yo veo el relajante movimiento de lo imposible, que ni siquiera es de color azul. Donde veis un acantilado, yo veo la zancada fabulosa del dinosaurio amarillo y torpón. Donde veis la pradería, yo veo un manto verde-verde resbalando hacia el mar. Donde veis un jardín, yo veo la portada sin letras del viejo libro para una infancia irrecuprable. Donde veis una ballena cantábrica, yo veo el lomo lento y plateado de una hermosa sirena en lontananza... Y cuando vosotros veais la panera de Vega, yo voy y me despierto al lado de M., en Riba, despreciando la realidad. Transparente caballo verde. (Publicado en el libro "El artista estuvo allí")
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LA HABANA YA TIENE SU INFANTE DIFUNTO
2007-04-15
Tres o trescientos trasteados tristes tigres en el trampolín de la trampa. Al fin La Habana tiene su infante difunto mientras suena en lontananza una pavana. Guía en el cinematógrafo a oscuras y húmedo de la vida caribe, requetecaribe para mayor soponcio de algunos. Epígono de una literatura buena y castigada, ay, demasiado castrada por quien, sin embargo, no se va. Ése no se va. Rumba a la tumba, retumba. Homenaje que te debo, Guillermo, y te doy con tan pocas palabras, no obstante. Una noche en el Malecón, un cigarro puro, un Cadillac, un filme pongamos de la Paramount y el whisky. A nuestras espaldas, ese coro de dolidas voces a punto de enmudecer: Virgilio, José, Alejo, Severo… Demasiadas sugerencias para aceptar con simpleza que se apaguen bajo las tinieblas de un sucio hospital londinense. Tan lejos. Tanto tiempo tan lejos… (Qué jodidos que nos quedamos).
Allá, donde tú quisieras, demasiada patria o muerte… Tres o trescientos tristes tigres; tristes tigres que aún sobreviven.
Fernando Fonseca
(Publicado en el diario La Nueva España el 23.2.2005, con motivo de la muerte de Guillermo Cabrera Infante)
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ESBOZO 1
2007-02-10
Ese cojo de Filadelfia está ahí para bailar. Se viene dando unos aires de petulancia que ciertamente inquietan. Más aún, resulta repulsivo su movimiento traqueteante acompañado de un gesto de superioridad a todas luces impostor.
Hace un tiempo el Amo les dejó dicho: Haced esto en conmemoración mía. Y empezó a llover con fuerza. El día de repente se tornó en casi noche. Las muchachitas en flor del invernadero se marchitaron en seguida. Y el cojo de Filadelfia comenzó a bailar a su aire, en medio de la calle y empapado por la lluvia, un accidentado foxtrot. A través de las ventanas enrejadas pasan despacio las olas del grisáceo mar, se aman dos cisnes encaramados al tálamo superfluo de una nube gorda, llegan los ecos alargados de la romanza que el joven tenor de Verona expande desde la Arena y, mientras todo ello sucede, las muchachitas en flor, antes de expirar, ofrecen sus capullos verdosos para disfrute de los transeúntes, que se apean de sus bicicletas con prisas tan espontáneas como propias de toda animalidad. Se ve que la naturaleza anda alegre. Salvo por la presencia del cojo bailarín de Filadelfia. ¿A qué viene éste?... Todo lo dicho, y mucho más, la belleza, a través de las ventanas enrejadas de la malatería.
Un deseo y, hop, Claudio rememora su estancia en el jardín de Watteau.
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