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Hacked By Atheroz
2017-10-22
Saludos Admin
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Leyendo ad nauseam
2016-09-15
Mudos, tal vez; pero lectores… Cuando San Agustín de Hipona sorprendió al obispo de Milán, San Ambrosio —patrón de los fabricantes de velas, entre otros honores—, leyendo, en la soledad de su gabinete, en silencio, el santo y sabio autor de Las confesiones, conocido como «el Doctor de la Gracia», se sorprendió tanto que lo primero que pensó fue que el prelado se había vuelto loco. Leer sin articular palabra significaba una novedad inconcebible en aquellos tiempos en que los pocos que eran capaces de leer lo hacían en voz alta. No sería descabellado afirmar que con la actitud del señor obispo nacía el que podríamos definir como «lector mudo».

lol
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LYDIA DAVIS
2013-10-31
Esa mujer solitaria que veis sentada a la mesa de aquella esquina, bajo el retrato de un hombre adusto —que al parecer pertenece al fundador de este Café—, y que aprovecha la luz del ventanal para leer y a cada poco anotar rápidos comentarios en su bloc de muelle, esa mujer delgada y sexagenaria, con gafas de aumento y rodete, es Lydia Davis. Si os atrevéis, contáis con esta oportunidad para dirigiros a ella y hablarle, eso sí, en inglés. Pero ¿qué le diríais?... ¿Acaso sabéis algo de ella o conocéis su obra?... Por cierto, ¿habláis inglés?... Posiblemente ella os esté observando de soslayo y cuando escribe en su bloc esté entragada a uno de sus reducidos y magistrales relatos breves. ¿Quién sabe?... Tal vez os esté retratando y, sin embargo, vosotros permanecéis impasibles. Quizás diga de vosotros que sois pasivos e indolentes como corresponde a los intelectuales de la provincia. Lo que sí es seguro es que jamás os enteraréis de lo que Lydia Davis está escribiendo acerca de vosotros. En primer lugar, no os enteraréis porque, me temo, jamás tendréis el sanísimo impulso de leer a esta mujer y, en segundo lugar, porque ni siquiera sabéis de quién carajo os estoy hablando. Ella escribe relatos muy breves con los que ha conseguido reunir una de las obras más interesantes que se puedan mostrar en estos tiempos que abruman. Esa mujer que veis ahí sentada es Lydia Davis; no lo olvidéis, cretinos. Por cierto, ya podéis cerrar vuestras bocazas y abrir los ojos y, de paso, aprender inglés.
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LOU REED
2013-10-27
Caminando en solitario por el lado salvaje de mi existencia, me llega como un inesperado puñetazo la muerte de Lou Reed. El mundo, pienso entonces, se estropea cada vez más deprisa y comienza a salirse del mapa sentimental que dibuja mi endeble memoria. Entre las joyas que guardo en casa está "Transformer", disco que cada poco tiempo hago sonar para que de un modo impagable me "transforme" durante los minutos que duran sus once canciones, y acabo pasando el día pretendiendo una soledad de camposanto y tarareando, sobre todo, la canción más pegadiza o más conocida del trabajo, "A walk on the wild side". Cacarean los loros con vitola de transeúnte civil que "los viejos rockeros nunca mueren". No es verdad. Mueren y mucho. Mueren con contundencia heroica. Además lo hacen con prisa y nocturnidad. Es mítica la lista de cadáveres veinteañeros (exactamente veintisieteañeros), como si el rockero tuviera vedado ir más allá de los treinta, así viva noventa y nueve años administrativos. Desde hoy, Lou Reed es otro importante en ese censo de los que ya no están, pero quedando para siempre. Puesto que forman parte de nuestra química íntima, es lo que nos espera: llevarlos con nosotros mientras nosotros resistamos tarareando sus canciones a este lado de la confusión y avanzando a rastras por el lado salvaje de la soledad. Sin ellos. Sin Nico. Sin ti, ¿qué puedo hacer ahora que no estás, Lulu?...

Lulu
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HEY, NENA (1)
2011-08-30
Hey, nena, jamás esperes helada en el andén la llegada del suicidio. Haz que venga a mí el falso arcoiris del desierto o la imposible palabra del deseo infantil, dentro de la flor que rompe arteroesclerótica. Hey, nena, entra en el festín y acompaña a mis antepasados en el banquete grotesco de nuestro bautismo. Engulle alegre cuanto te ofrezco a manos vacías, enmudecido y desde tan lejos. No deberías quedarte ahí, esperando helada en el andén la llegada del suicidio. Vamos, nena, levántate y duerme.
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HEY, NENA (2)
2011-08-30
Una bandada de cuervos hurtó la poesía escondida en el jardín, a cuyo lado hemos visto crecer el silencio y la tristeza. Hubo canciones que adormecieron a las niñas adolescentes de mi recuerdo plateado y tibio. Hubo flautas y clavicémbalos para confundir las embestidas ardorosas de aquella juventud escuálida y escondida entre arbustos y mentiras innecesarias. Hubo sal y hubo caldos almibarados... Y una orquesta de nueve mil músicos austrohúngaros se llevó consigo la disciplina, el aplauso y el orgullo, para dejar a nuestra disposición el sinsentido o simplemente el despiste de la existencia, a secas.
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HEY, NENA (3)
2011-08-30
Hey, nena, jamás esperes helada en el andén la llegada del suicidio. Los bellos durmientes en la torre aguardan tu presencia y, quién sabe, tu palabra de ayer. Tampoco mires atrás en la huida imperiosa de tu enloquecida edad. Vamos, nena, levántate y corre.
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HEY, NENA (4)
2011-08-30
Y canta, nena, canta...
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LAS OREJAS DE BURRO
2011-02-01
Dice el valeroso soldado Swejk que no sólo hay que ser bobo sino parecerlo. Los escritores de hoy en día, salvo anónimas excepciones y rarísimos ectoplasmas, son hijos de la literatura industrial que presintiera Flaubert siglo y medio atrás, como siempre certero visionario en su profesión. Para entender el presente de la literatura —y para olvidarlo también— hay que leer en el pasado literario, entre otros a Flaubert. El de Croisset menciona el concepto de literatura industrial en las notas —digamos póstumas— a su inacabada novela "Bouvard et Pecuchet". Esos dos escribientes y supervivientes en un océano de rutina oficinesca y de incomprensión intelectual, se unen precisamente arrastrados por una química que les identifica, aun siendo tan distintos entre sí, y les expulsa de la vida cotidiana, esfera de la que hoy no saben o no quieren, en realidad no les conviene, saber nada los escritores. Los dos personajes de Flaubert aspiran al saber total y para ello aprovechan el golpe de fortuna que les ofrece la inesperada herencia de Bouvard. Se apartan del mundo y con toda la inocencia, ilusos como niños, sueñan con abrazar el conocimiento absoluto, desde las ciencias hasta las religiones, desde la agrimensura hasta la contabilidad, desde la filosofía hasta la poesía, desde un pequeño sueño hasta el amor... Todo. Por lo visto, al tiempo que nace el "bovarismo" nace el "bobismo". Como dos escritores de hoy en día encarnando la nueva burguesía tan complaciente como complacida. Escritores sin texto pero empáticos,sin tiempo, sin lenguaje, sin liturgia ni pasado... Pero histriónicos e higiénicos. Hay que ver lo que son capaces de hacer los novelistas de hoy con tal de no escribir una novela, dijo aproximadamente Eugenio D´Ors en otra época, más moderna, por supuesto.

Phillipe Petit, funambulista
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ESCRIBIR PARA PERDER LAS PLUMAS (I)
2011-01-19
Somos bípedos desplumados con marcada tendencia al "pompier", porque éste nos permite hoy mostrar, a quienes nos visitan, a la tía Pastora desnuda sobre el tresillo del comedor que hay en casa. Así es como, en mayor o menor medida, vemos las cosas cuando no nos apetece verlas de modo distinto, por mucho que nos recomienden hacerlo. Las visitas se detienen siempre para observar a la tía Pastora desnuda sobre el tresillo del comedor y seguidamente comentan que el desnudo de la tía Pastora es puro art pompier dentro de un habitáculo inmundo como, según señalan las visitas, parece ser nuestra casa. Generalmente, las visitas dudan de que la tía Pastora —que sobre el tresillo se muestra desnuda y hasta un poco espléndida, a pesar de su evidente deterioro físico— sea en realidad nuestra tía o, para ser más exactos, nuestra tía abuela o nuestro ancestro reconocible. Desnuda quiere decir, igualmente, desplumada; desplumada y bípeda, eso quiere decir, en este caso, desnuda. Como sea, toda una dinastía formada por bípedos desplumados, como servidores y todos los nuestros que son suyos por ser de alguien si de alguien es obligado ser siendo nosotros como los suyos siempre para servirles y a los pies de ustedes... Al igual que nuestros predecesores, nosotros y quienes nos confunden. Total, olvidados.
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